sábado, 21 de abril de 2018


CULTURA DE PAZ PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN Y NEGOCIACIÓN

Autora: Msc. Nelly V. Pérez C.
C.I.Nº 10.267.882
abril 2018
RESUMEN
La Mediación es un elemento vital para la edificación de una verdadera Paz. Si se busca crear un Estado de Paz, debe contar con condiciones de Justicia y Equidad y para ello, es necesario que el sistema de justicia que utilice la Mediación como medio prioritario un gobierno que lo fomente y una ciudadanía que este educada en competencias de diálogo, empatía, cooperación y construcción de acuerdos. En este documento se hace un acercamiento a la contribución teórica de la Resolución Positiva de Conflictos a la Cultura de Paz y en especial de la Mediación, con el objetivo de entender su importancia, sus modelos, características, propósitos y objetivos y promover su implementación.

Palabras clave: Cultura de Paz, Mediación, Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, Negociación, Resolución de Conflictos

ABSTRACT
The Mediation is a principal element for the construction of a real Positive Peace. If we want create a Peace State, we need conditions of Justice and Equity, is necessary that the justice system use the Mediation in first place. A government who promote it and citizens educated in this competitions of dialogues, empathy, cooperation and constructions agreements. In this document we make a theory study contribution concerning to the Positive Conflict Resolution in the Culture of Peace and special of the Mediation with the objective to understand the importance, patterns, characteristics, purposes, objectives and promote its implementation.

Key words: Culture of Peace, Mediation, Alternative Dispute Resolution, Negotiation, Conflict Resolution.

INTRODUCCIÓN

     Se vive en un mundo de grandes tensiones y en el que se ha aprendido, e incluso se ha malacostumbrado a convivir con alto grado de violencia. En consecuencia, se debe actuar potenciando la Educación en valores y la Cultura de paz. La paz es definida por Alonso (2017), como: Un proceso gradual que es alcanzado por aquellas sociedades concienciadas con el concepto de justicia, sin embargo, es necesario ser conscientes de que el concepto de paz es cambiante, ya que se trata de un camino aprendido cargado de trasformaciones continuas.

     Es por ello que el concepto de paz debe ser aplicado a las relaciones a cualquier nivel (individual, social, nacional e internacional, para contribuir en conjunto a la resolución no violenta de los conflictos y la justicia social. Para alcanzar la denominada “paz positiva”, es decir, no sólo la paz referente a la ausencia de guerra sino la que incluye fenómenos como la pobreza, las desigualdades o la vulneración de derechos humanos, hay que acudir a mecanismos que permitan atajar las circunstancias conflictivas presentes y anticipar las futuras.

     La Declaración y Programa de Acción sobre la Cultura de Paz (2012), considera que “la educación a todos los niveles es uno de los medios fundamentales para edificar una cultura de paz”. En ese contexto, es de particular importancia la educación en la esfera de los derechos humanos. La educación surge como escenario esencial y necesario, reconociendo que la paz no sólo es la ausencia de conflictos, sino que también requiere un proceso positivo, dinámico y participativo en que se promueva el diálogo y se solucionen los conflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos.

     Cuando se habla de construir un entorno pacífico, potenciando los valores y principios promulgados por la Cultura de paz, necesariamente se tiene que contemplar el conflicto como parte del proceso. Teniendo en cuenta que el conflicto es algo natural e inherente a las relaciones humanas en este caso se hace relevante una buena base en gestión y resolución de conflictos, cultura en negociación, mediación y conciliación como herramientas fundamentales en la Educación para la Paz. La puesta en marcha de estos mecanismos de gestión de conflictos persigue el objetivo de trasformar un escenario conflictivo en un entorno de diálogo y consenso que permita una convivencia equilibrada y armónica. 

     Por tanto, la Cultura de Paz necesita de la cultura de la mediación, entendiéndose ésta por Alonso (2017), como “método de resolución de conflictos basada en una filosofía ganar-ganar, en la que todas las partes implicadas fomenten y desarrollen, a lo largo del proceso, habilidades comunicativas positivas y actitudes receptivas para alcanzar un acuerdo”.

     La promoción y desarrollo de las relaciones sociales y el respeto de los derechos humanos comparten, en muchos aspectos, una motivación común, haciéndose necesario el compromiso fundamental de promover la libertad, el bienestar y la igualdad de los individuos en todas las sociedades.

     Así mismo, la negociación pacífica de los conflictos y el uso de su fuerza creativa en el diseño de futuros positivos y posibles constituye uno de los paradigmas de mayor contenido renovador en las sociedades modernas. La realización de este paradigma, exige de hombres y conglomerados sociales, un cambio en las formas de comunicación y de diálogo, la formación de nuevas perspectivas y destrezas que permitan comprender el contexto de las situaciones conflictivas, sus dinámicas y salidas, privilegiando la creatividad, el aprendizaje continuo, la comprensión de los intereses del otro y de los otros. 

     Es decir, una profunda transformación de los esquemas mentales sobre los que se ha operado, procurando una lenta pero segura evolución hacia nuevas condiciones de vida en sociedad, hacia una auténtica cultura de paz. Esa transformación exige nuevas comprensiones de los conceptos de paz y de conflicto, acordes con los propósitos de construcción de convivencia en democracia.

     En esta perspectiva, el concepto de conflicto impone una mirada desde la oportunidad que brinda como fuerza y fuente transformadora, como construcción social y humana, que muestra diversas posibilidades según se trate positiva o negativamente; también requiere, particularmente en nuestro ámbito, que se descarte la inclinación de relacionarlo exclusivamente con la confrontación armada. Esto permite mirar los conflictos desde su tipología multiforme y variada: los culturales, los políticos, los económicos, los sociales, etc., considerando los diversos factores en ellos involucrados, el cambio de actitudes que operan en cada caso, los contextos, los poderes, las estructuras de dominio, las formas de comunicar las percepciones, entre otros.

     Según la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz de la Organización de las Naciones Unidas, el arreglo pacífico de los conflictos y el desarrollo de aptitudes de Negociación, diálogo y formación de consensos son compromisos, valores y estilos de vida necesarios para poder generar una Paz Positiva.

     Es común que la doctrina sobre Mediación asevere y acentúe su importancia en la construcción de una Cultura de Paz. La Mediación es uno de los Métodos Alternos de Solución de Controversias (MASC) más utilizados alrededor del mundo. Es un procedimiento noble ya que pone especial atención a los sentimientos, emociones e intereses de las personas y aunque busca la resolución del conflicto, también pone especial atención en tratar de recuperar y mantener la relación que se tenía, procurando sanar las heridas producidas por la confrontación y fomentando el diálogo y el entendimiento. 

     Es por ello que consideramos conveniente que el lector sepa de la real importancia que tiene la Mediación, así como su papel como elemento primordial en el desarrollo de sociedades pacíficas y tolerantes. A la luz de la razón parece que nadie podría poner en tela de juicio la necesidad de la Mediación y la Negociación y sus diferentes herramientas y saberes como parte esencial para la preparación de individuos y sociedades pacíficas.

      Sin embargo, consideramos básico plasmar en este trabajo el respaldo teórico-científico con el que cuentan tales afirmaciones, los verdaderos beneficios transformadores de una Cultura de la Mediación y su relación indisoluble con la Cultura de Paz.

     Existen diferentes clasificaciones sobre los Métodos de Resolución de Conflictos, pero, con el objetivo de entenderlos en su contribución con una Cultura de Paz, es necesario hablar de los Métodos de resolución de conflictos adversariales o contenciosos y pacíficos o no adversariales. Para Álvarez y Highton (1995:96): 

     Existe un conflicto, reconocido por las partes, que ya no puede ser resuelto por ellos mismos, de ahí que requieran un proceso para dirimir sus controversias y de uno o más terceros que pueden determinar quién tiene la razón y le proporcione solución a su situación. Las características de dichos métodos son las siguientes: •Las partes están enfrentadas y son contendientes; •Un tercero decide por las partes; •En dichos procesos necesariamente una parte gana y la otra pierde, la solución es de “Todo o Nada”; •La resolución que pone fin al juicio está basada en la ley o en el precedente, no en la satisfacción de los intereses de las partes.

     Mientras que los Métodos Pacíficos son medios para la resolución de conflictos en los que se fomenta la participación, responsabilidad propia y directa de los involucrados para que ellos mismos puedan encontrar una solución o determinar la que más les conviene. En dichos métodos se privilegia la cooperación, tolerancia, empatía y el diálogo. Sus características son:
  •  Las partes actúan juntas y cooperativamente, es decir, trabajan unidas para alcanzar la solución;
  •  Las partes cuentan con el control del procedimiento y es su decisión la que prevalece;
  •  Se benefician todas las partes con la solución que ellas mismas acordaron;
  •  La decisión a la que arriban las partes pondrá fin a su controversia atendiendo sus propios intereses.

Teoría de la Resolución de Conflictos: Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias

Ferré (2004), afirma que:
     La teoría de la Resolución de Conflictos es el espacio interdisciplinario, profesional, académico, de investigación, teorización, formación y activismo que alberga el conjunto de conocimiento de todo tipo sobre el conflicto, incluyendo técnicas, métodos, estrategias y sistemas de gestión positiva.

     Los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) son medios de resolución de conflictos y en el caso de la Negociación, la Mediación y la Conciliación pueden ser inclusive técnicas para evitar su nacimiento. Según Cossío (2004), “son procesos que pueden ser utilizados para la solución de diferencias de forma amigable, flexible y sin la necesidad de recurrir a métodos netamente adversariales”.

     El adjetivo “alternativos” se debe a que frente al modelo tradicional de resolución de controversias que es la vía jurisdiccional, los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) forman otra opción para llegar a una solución al pleito. Este término ya ha sido cuestionado por la doctrina en justicia alternativa, pues como se mencionó anteriormente, los MASC son simples medios de solución de disputas, además no son excluyentes del sistema judicial.
En cuanto a sus características, podemos establecer las siguientes:

• Su acentuación amigable: En el caso de la Negociación, la Mediación y la Conciliación como ya lo hemos mencionado, forman parte de los medios pacíficos de solución de conflictos pues su estructura fomenta la participación y el diálogo constructivo entre las partes y son los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) esenciales para la Cultura de Paz.

• Confidencialidad: La capacidad para proteger información, así como garantizar que no se infiltrará a terceros es muy importante en los medios alternos de solución de controversias. Es indispensable en los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) que las partes pueden comunicarse con toda libertad. Para Schiffrin (1996), “el principio de confidencialidad se vuelve crucial para el éxito del método alterno en cuestión, pues es la única forma de lograr que se expongan con sinceridad los múltiples aspectos del conflicto”.

Sauceda (2015), deduce que la Mediación se define como:

     Método Alterno no adversarial en el cual interviene un Prestador de Servicios de Métodos Alternos o varias personas con cualidades de independencia, neutralidad, imparcialidad, confidencialidad y capacidad, denominadas Prestadores de Servicios de Métodos Alternos, quienes sin tener facultad de decisión en las bases del acuerdo que se pudiera lograr, ni de emitir juicio o sentencia, facilitan la comunicación entre los participantes en conflicto, con el propósito de que tomen el control del mismo y arriben voluntariamente a una solución que le ponga fin total o parcialmente.

     Partiendo del concepto anterior se destacan las siguientes características:
     a) La mediación es un método alterno: Es decir, un procedimiento en el cual no existe la necesidad de la intervención de los órganos jurisdiccionales, salvo los casos en que se requiera la ejecución forzosa del convenio resultado de las negociaciones.
     b) La mediación es un método de resolución de conflictos no adversarial: En él no existe la mediación es un procedimiento en el que las partes colaboran para tratar de encontrar un punto medio de armonía. Las partes no se confrontan con el objetivo de lograr un vencedor y un vencido, sino que dicho método alterno buscará establecer las condiciones necesarias para lograr un acuerdo mediante la participación de todos los involucrados.
     c) Intervienen uno o más mediadores: El mediador es el tercero neutral que se encarga de llevar en buena dirección la mediación, tratando de acercar a las partes, para que se escuchen y puedan empatizar la situación, los sentimientos y las necesidades que vive el otro.
    d) Los mediadores cuentan con capacidades de independencia, neutralidad, imparcialidad, confidencialidad y capacidad: En las regulaciones sobre Mediación de las diferentes entidades federativas, suele establecerse un cierto perfil o competencias con las que debe contar todo mediador para que pueda certificarse ante el órgano regulador de dicha prestación de servicios.

     La Cultura de Mediación y de resolución pacífica de conflictos según Viñas (2008:14), se define como: Conjunto de actitudes, valores y de normas que determinan una manera de pensar, de hacer y de actuar en las relaciones que se establecen en la base de las instituciones sociales que priorizan el diálogo, la concordia, la inteligencia emocional, la cooperación y la empatía entre las partes con el objetivo de encontrar salidas armónicas para todas las partes involucradas en un conflicto.

     En la búsqueda de un mundo basado en una Paz Positiva, es decir, con ausencia de violencia estructural y cultural, es primordial la promoción de una concepción más creativa para afrontar el conflicto, donde se tome en cuenta el cuidado de las relaciones interpersonales. 

Boque (2003) opina que: Al entender que la Paz se construye en el quehacer cotidiano, es fundamental comprometer a la comunidad internacional a su mantenimiento, práctica y acción constructiva desde la más determinante de las políticas públicas, hasta el actuar diario de todo ciudadano.

CONCLUSIÓN

     La Cultura de Mediación y Resolución de Conflictos es un elemento necesario y reconocido por las mismas Naciones Unidas para la generación del Estado de Paz, incluso podría ser el más importante. A pesar de ello poco hemos avanzado en la difusión y aplicación de estos conocimientos, de allí nuestra necesidad de exponerlos.

     La Resolución Positiva-Constructiva de Conflictos se nutre de múltiples saberes lo que nos lleva a resultados más completos que las conclusiones obtenidas por la individualidad de cada ciencia. Su enfoque es tan detallado y meticuloso como el desarrollado en la Ciencias de la Salud, tan actual como las Ciencias de la Comunicación y tan clínico y terapéutico como la Psicología y la Psiquiatría, sin dejar a un lado las Ciencias Económicas.

     La Cultura de Mediación ya se encuentra arropada por conocimientos científicos. Sabiendo de la solidez de sus herramientas y conociendo el exhorto a su uso y promoción por parte de grandes intelectuales y organizaciones (ONU) resulta desconcertante que todavía no sea un tema de masas, que no sea un punto prioritario en las políticas públicas de educación e impartición de justicia.

     La Cultura de Paz necesita de la Cultura de la Mediación, la Educación para la Paz tiene dentro de sus ejes torales a la Resolución Pacífica de Conflictos y la Justicia requiere de algo más que vencedores y vencidos. Necesitamos de una Justicia donde ganemos todos, basada en el ser humano y para el bien del ser humano. Se necesita una verdadera Justicia para la Paz. La Cultura de Paz engloba entonces una Educación para la Paz, una Resolución de Conflictos para la Justicia, siendo esta, una Justicia para la Paz. En todos estos conceptos se necesita de una Cultura de Mediación.

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